De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones, el borrador del acuerdo contempla que Irán levante el bloqueo de facto sobre el estrecho de Ormuz, a cambio de alivio financiero
La guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán podría concluir con un acuerdo provisional que, aunque dejaría al país severamente debilitado en los ámbitos económico y militar, no modificaría el equilibrio político interno ni resolvería las causas de fondo del conflicto.
De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones, el borrador del acuerdo contempla que Irán levante el bloqueo de facto sobre el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo, a cambio de alivio financiero mediante la liberación de activos congelados y una flexibilización limitada de las sanciones.
Analistas y diplomáticos consideran que el entendimiento sería más una tregua temporal que una solución definitiva. Irán seguiría defendiendo su derecho al enriquecimiento de uranio, mientras que Estados Unidos e Israel mantendrían sus preocupaciones sobre las capacidades militares iraníes y su influencia regional.
El presidente Donald Trump busca presentar avances en el programa nuclear iraní antes de las elecciones legislativas de noviembre, especialmente en lo relacionado con las reservas de uranio altamente enriquecido. Sin embargo, expertos advierten que cualquier acuerdo probablemente contendrá formulaciones ambiguas que permitan a ambas partes proclamar una victoria política.
Entre los principales obstáculos figuran las exigencias iraníes de vincular cualquier pacto con el cese de las operaciones israelíes contra Hezbolá en Líbano, así como la demanda de Teherán de recuperar aproximadamente 12 mil millones de dólares en activos congelados.
Especialistas consultados sostienen que incluso si se alcanza un acuerdo, las causas que originaron la guerra permanecerán vigentes. También prevén que la Guardia Revolucionaria salga fortalecida políticamente tras el conflicto.
"Para Israel e Irán, este capítulo de la guerra puede haber terminado, pero el conflicto no está terminando", afirmó el exdiplomático estadounidense Dennis Ross.